¿Estás completamente seguro de que tu banco te cobra el atractivo 12% que prometió el ejecutivo comercial, o tu contrato esconde comisiones de disposición y seguros obligatorios que duplican el costo real de tu dinero? Esta es una de las preguntas que más incomodidad genera en las sucursales bancarias, precisamente porque la respuesta casi nunca es la que el cliente espera. La tasa de interés que aparece en el folleto es solo la punta del iceberg. Lo que está debajo es lo que realmente define si ese crédito conviene o no a tu negocio.